La figura del árbitro surge para imponer acuerdos a padres separados

Justicia ensaya experiencias piloto que impulsan la mediación entre parejas separadas con hijos muy conflictivas.

Hay progenitores que, una vez divorciados, trasladan sus conflictos a los tribunales. Carecen de canales de comunicación. Sus expedientes crecen durante años, con escritos y denuncias cruzadas, aumentando la sobrecarga en los juzgados. La figura del coordinador de parentalidad, aún incipiente en España, puede marcar la diferencia en estos casos y, por orden del juez, ayudar a tender puentes entre los padres, siempre en interés del menor. Se han desarrollado con éxito proyectos piloto en Cataluña, Valencia y Madrid. El Ministerio de Justicia quiere impulsar la figura y estudiar su aplicación a través de programas piloto.

El coordinador de parentalidad actúa en nombre del juez. Existen importantes diferencias con la figura del mediador. A este último, los padres recurren voluntariamente, no puede tomar decisiones y debe respetar la confidencialidad de las sesiones.

En cambio, un juez puede obligar a una familia a acudir a coordinación de parentalidad. Y el coordinador debe informar sobre la evolución de los casos. Además, puede entrevistarse con el entorno de los niños: no solo con los padres, también con el resto de la familia, el colegio, los propios menores... Si los progenitores no llegan a un acuerdo, sí puede decidir. Les da pautas para relacionarse. Su papel es velar por los niños, que sufren las consecuencias de la incomunicación de sus padres. Requiere de profesionales muy cualificados y con experiencia en conflicto familiar, normalmente psicólogos y trabajadores o educadores sociales. Los expertos puntualizan que es un instrumento indicado en casos de alto conflicto, pero no de violencia de género.

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